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Trucos para acariciar mejor el cuerpo de una mujer

Acariciar tanto a un hombre como a una mujer es un gesto de cariño, pero también de pasión, de confianza y, del mismo modo, sirve para descubrir su cuerpo, conocer cómo es su piel y saber cómo reacciona ante esta clase de estímulos, tanto a nivel sensorial como emocional.

No a todas las mujeres les gustan las caricias en los mismos sitios, por lo que nunca está de más hacer un ejercicio de “estudio” para ver cómo reacciona ante nuestro tacto. No siempre les va a gustar que las acaricien en las inmediaciones de sus zonas íntimas; y es que hay muchas otras alternativas que la pareja puede contemplar de cara a proporcionar una placentera sensación.

Las caricias son buenas tanto para la salud emocional como para la sexual, pero además contribuyen a mostrar afecto hacia la pareja, aumentar el deseo sexual, el placer y la excitación escapar de la rutina y también conocer mejor a nuestra pareja.

¿Cómo y dónde debemos acariciar a una mujer?

Podemos decir que la mujer es sensible por todas las partes de su cuerpo, más que el hombre, y hay muchos lugares que seguramente no hubiéramos pensado que pudieran llegar a proporcionarle tanto placer.

La zona de los labios es un punto muy especial y las caricias no solamente podemos hacerlas con las manos, en este caso se pueden hacer con los labios, rozando muy suavemente las comisuras de su boca y toda la zona que la rodea.

Lo mismo que sucede con el resto de la cara como las mejillas, el mentón o acariciarle el pelo con las manos suavemente y en movimientos circulares con la yema de los dedos.

En esta zona del cuerpo no podemos olvidarnos del cuello y los oídos, zonas erógenas y muy sensibles que pueden aumentar la temperatura, no solamente si se hace suavemente con la palma de la mano y los dedos sino también con los labios o la lengua.

Los senos, la espalda y la cara interior de los brazos son lugares donde la piel tiene muchísimas terminaciones nerviosas, por tanto son susceptibles de recibir estímulos mediante suaves caricias y movimientos envolventes con las manos.

No podemos olvidarnos tampoco del monte de Venus; acariciarlo suavemente con manos y boca puede aumentar muchísimo la temperatura y excitación. Con las manos también se puede acariciar muy suavemente la cara interna de los muslos, sin necesidad de llegar a tocar sus partes íntimas, lo que podrá convertir a este momento en algo muy especial y excitante además de ser un ejercicio estupendo para conocer el cuerpo y los gustos de nuestra pareja.

Caricias, deseo, estimulación, tanto para ellas como para ellos… esto es, precisamente, lo que encontrarás en Tantra Palace. Déjanos que te informemos de toda nuestra oferta de masajes tántricos en Madrid, que te mostremos la belleza y profesionalidad de nuestros y nuestras masajistas…

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