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Ruta por las partes sensibles de una mujer para el máximo placer

Siempre se ha dicho que una mujer requiere de ciertos preliminares para entrar en calor antes de dedicarse al sexo propiamente dicho. Incluso en la serie “Friends”, dos de sus protagonistas daban a su amigo unas valiosas lecciones acerca de las zonas erógenas de sus cuerpos, aunque nada llega a definirse más allá de la propia imaginación de los espectadores. En todo caso, existe una ruta por las partes sensibles de una mujer que se puede realizar para conseguir la máxima excitación antes de pasar a la siguiente fase. 

El recorrido más excitante por las zonas erógenas de una mujer

Aumentar la temperatura de una mujer para conseguir que se derrita de placer es fácil si sabes cómo, dónde y en que orden estimular su cuerpo. Toma nota y aprende todo lo necesario para vivir una experiencia única.

Antes de empezar la ruta

Las manos, los dedos y los brazos son el mejor punto de partida para iniciar el juego de seducción. Un juego que además puede comenzar en cualquier lugar público, para empezar a caldear el ambiente antes de dejarse llevar por otras zonas más íntimas.

Los primeros pasos

La cabeza está repleta de terminaciones nerviosas que elevan el placer si se estimulan de un modo sensual y con suavidad. Entrelazar los dedos en el pelo, tirar suavemente y acariciar la cabeza con las yemas de los dedos hará aumentar la excitación de un modo rápido y sencillo.

Sin dejar la zona, mientras las manos se dedican a la cabeza, la boca puede dedicarse a los lóbulos de las orejas y a los labios, otras dos zonas muy sensibles con la que es fácil provocar más de un escalofrío en el cuerpo de la mujer, especialmente al combinar besos con mordiscos y lametones.

Entrando en calor

Al igual que en el caso de los hombres, el cuello ofrece un mundo de posibilidades para aumentar la excitación en una mujer. El recorrido perfecto en esta zona es comenzar por el cuello, para pasar a la nuca y descender hacia los hombros, lo que dará paso a la siguiente fase.

Bajando la montaña

Desde los hombros, la posición es perfecta para estimular otras dos zonas muy características y sensibles de las mujeres, como son la clavícula y los pechos. El tiempo dedicado a estas partes nunca resulta excesivo, y sí muy provechoso para aumentar exponencialmente la excitación que pudiese sentir hasta el momento. Seguidamente los estímulos deberían descender por el abdomen, hasta el ombligo y el vientre, zonas que están lo bastante cerca de los genitales como para que la temperatura siga aumentando sin freno.

La llegada a la meta

Sin embargo, el recorrido no ha terminado, y es que antes de llegar a la vagina queda un mundo de sensaciones en la cara interna de los muslos y las ingles, para terminar, por supuesto, en el clítoris. Lo más probable es que para este momento, la excitación sea tal que pueda alcanzar rápidamente el punto máximo de placer con un orgasmo, pero aún así, todavía quedará mucho por disfrutar en pareja.

También hay otras zonas que puedes provocar, como los pies, los tobillos, la parte trasera de las rodillas o la espalda. Todo depende de qué ruta te apetezca explorar y del tiempo que quieras dedicar a hacerlo. Lo que está claro, es que una buena ruta por las partes sensibles de una mujer preparará el terreno para un final apoteósico, donde ambas partes disfruten del máximo placer. Un buen consejo es que aprendas a realizar un masaje erótico con la ayuda de un profesional, porque las sensaciones serán completamente nuevas e increíbles para ambos.

 


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